Sunday, November 8, 2009

It's NOT Britney, Bitch!

Stan Malko, un joven y nuevo artista francés acaba de poner en línea un cover de una conocida canción de la pop star Britney Spears, Gimme More. Dense una vuelta por su página web o su MySpace para que escuchen otras de sus canciones o simplemente déjenle un comentario en su canal de YouTube. Este frenchie promete mucho.
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¿Se han dado cuenta de quién ha hecho el video?

Monday, November 2, 2009

¡Ahora entiendo porqué la gente no compra libros originales en este país!

No hace mucho, un amigo me plantó y no tuve otra cosa mejor que hacer que darme una vuelta por un centro comercial limeño. Por cosas de la vida me metí a la librería Crisol a ver libros.

Cuando estaba en París, uno de mis pasatiempos favoritos era meterme a la Fnac a ver las novedades literarias, las carátulas de los libros, sus resúmenes y críticas. El hecho de pasearme por los largos corredores alfombrados de aquella tienda parisina escuchando mon iPod me relajaba y me distraía.
Eso no pasó cuando entré a Crisol aquella fría tarde primaveral de la capital peruana. Los libros se encontraban desordenados. Los títulos, así como los autores no estaba catalogados alfabéticamente, lo que, como era de suponerse, hacía imposible encontrar un libro. Los únicos que se podían ver debido a su posición privilegiada, eran las novedades de la tienda o los bestsellers.
Entrar a la tienda, en lugar de ser una actividad relajante y placentera, resulto siendo stressful. Y, aún peor, si hubiese querido superar ese agobio que me provocaban los libros apilados para aventurarme en una compra, estaba obligado a preguntar a uno de los trabajadores porque sólo ellos, al parecer, nacieron con la capacidad sobre humana de encontrar un libro en esa tienda.

Además del desorden, un gran problema para los que nos gusta leer es el precio de los libros en Perú. Los títulos más calientitos cuestan casi 90 soles (unos 22 euros). Y los más baratos cuestan unos 40 soles (10 euros). Lo equivalente a una o dos botellas de vodka! -Es la única analogía que se me ocurrió. ¡No me juzguen!-
En Francia, una novela puede costar entre 15 y 25 euros y un libro "de bolsillo" puede llegar a costar hasta 3 euros.

¡Ahora entiendo porqué la gente no compra libros originales en este país!

Lo que sí me sorprendió fue encontrar el libro del blog Busco Novia y descubrir que en unos días se agotaron más de 3000 ejemplares. Al menos eso es lo que dice en la portada. Tal vez ustedes, ya lo sabían pero para mi, un perucho recién bajado de una aerolínea europea, eso era una novedad.

¡Yo también quiero que me publiquen! Gentita del diario El Comercio, si me están leyendo, este humilde blog también puede convertirse en un libro... ¡Y hasta en una película! Aunque soy consiente de que muchas veces mis entradas no tienen ni pies ni cabeza, igual quiero que estas líneas se pierdan en una librería limeña.

Monday, October 26, 2009

Lucrecia

El fin de semana, esperé horas por el llamado de la noche. Habíamos acordado salir con un grupo de amigos pero el que motivó nuestras ganas nocturnas nunca se dio señales de vida. Cerca a las 10pm, la batiseñal se presentó en la forma de la voz de mi ex-cuña.

-¡¿Cuña, qué vamos a hacer esta noche?!

Para que no nos dejen tirando cintura, armamos nuestro propio plan.

Salí con los que quedaron de mi grupo de juerga de hace tres años. Recorrimos un par de bares consumiendo para ver el ambiente pero sin mayor éxito. Al final, a eso de la 1am, llegamos al bar donde me llevaron mi primer fin de semana en Lima. Histoire de garder des mauvaises habitudes.

Me crucé con toda esa gente que, después de tantos años, sigue en la misma nota. En el bar, entre cocktails y makis, me enteré de las últimas historias que circulaban el ambiente nocturno de la ciudad de los reyes.
Una de ellas es la complicada historia entre Eduardo y Lucrecia. En una época, ellos tuvieron sus cosas. La relación no era una historia de amor, sino de favores sexuales correspondidos. Du fun, quoi!

Al cabo de un corto tiempo, Eduardo quiso tener algo más serio con Lucrecia, a lo que la señorita respondió terminando la relación que nunca tuvieron. La reacción de Eduardo fue tomar el papel de acosador siguiendo a Lucrecia por todos sitios y tratando de ingresar a su grupo de amigos para estar cerca de ella.
Por lo poco que hablé con Lucrecia esa noche, puedo deducir que es una chica de buena familia, de gustos extravagantes y de costumbres que pueden parecer raras en un principio pero que luego se vuelven parte de su personalidad, como su humor negro.

Por lo que me dijeron, Eduardo también estaba en el bar esa noche. Trataba de acercarse a Lucrecia pero ella estaba demasiado ocupada viendo sus próximas víctimas sexuales.

Wednesday, October 21, 2009

El plan de Susanita

Aquel 30 de diciembre Susanita se levantó como todas las mañanas y, después de ocuparse de la rutina diaria que incluía a sus hijos y marido, comenzó a prepararse para el brunch meticulósamente organisado por el cumpleaños de Pochita, su suegra.

Advertencia: Esta entrada fue inspirada de uno de mis controversiales status de FaceBook que fue arbitrariamente censurado por mi principal figura materna. Cualquier parecido con situaciones o personajes reales no es producto de la coincidencia, sino de la inspiración.

Esta joven ama de casa no era como las otras. Ella no vivía sus días entre telenovelas colombianas, lavadera de platos y la búsqueda costante por el orden y de la limpieza. Llegó a dominar estas esenciales para una armonía doméstica, realizandolas en periodos de tiempo record, lo que le dejaba tiempo para consacrarse a su principal ocupación diaria. Susanita investía su tiempo en libros, blogs de cultura general y sitios web de las principales cadenas de noticias internacionales.

Proveniente de una familia de escasa cultura y ánimos de superación, desde muy joven Susanita se preocupó por mejorar su comportamiento y corregir su conducta. Consultó las más prestigiosas revistas de moda para reproducir los atuendos indemodables de las elegantísimas damas de las distintas capitales del mundo. Aprendió a cocinar los platos más creativos y exóticos de los mejores chefs del planeta que causaban el asombro, la admiración y la envidia de sus nuevas amistades.

Sin embargo, el comportamiento de Susanita tenía un oculto fin que nació en los primeros días de su adolescencia. Uno de sus días banales, dejó de ver televisón con sus 4 hermanos trogloditas y se dirigió a la ventana como siguiendo el llamado de su destino. Percibió la escena como uno percibe una revelación que cambia por completo nuestra forma de ver el mundo. Pochita, en ese entonces veinte años más joven pero con la misma elegancia, supervisaba el ingreso de sus pertenencias a la casa más grande de la cuadra. La nueva adquisición de la familia. Susanita contempló la escena hasta que todos los cartones entraron en la casa seguidos por la refinada señora y su familia.

En ese instante, comenzó a elaborar su plan. Se introduciría en aquella familia y formaría parte de ella cueste lo que cueste.

Después de una prolongada y por momentos frustrante auto educación, Susanita logró introducirse en el nido familiar y conocer a sus victimas y posibles aliados en su plan de superación social. La primera se sus víctimas fue Victor, el primogénito de la familia. Un personaje con un oculto complejo de inferioridad y por mucho tiempo considerado como el mesías familiar y heredero de los principales bienes.
Se encargó de su victima fácilmente. Una vez que se ganó la confianza de los padres de Victor años más tarde, Susanita se limitó a servir de influencia en la decisión de la anulacipon de la herencia del primogénito de la familia, tras haber dejado a su esposa y a su hija por una instructora del gimnasio. El cuerpo firme y juvenil de la chica palidecía ante la abundante y evidente población capilar creciente en su sabio superior, lo que causó un escándalo en la familia que Susanita se ocupó de avivar. La nueva familia de nuestra anti heroína no podía soportar la vulgaridad de la situación.

Su siguiente víctima fue Marie, la inteligente hija mejor. Influyó en la decisión de los padres en enviarla a estudiar al extrangero. No por generosa o por alma cariatativa sino para evitar que la mocosa se interponga en sus planes de integración de aquel matriarcado. Susanita sabía muy bien que Marie, a pesar de su escasa edad, sería una dura rival en la vida. Tenerla lejos le permitía controlar más la situación.
Para completar su plan malévolo, hizo un pacto con Genaro, el hijo homosexual de la familia. El matrimonio y la inserción social a cambio de su discreción. Genaro aceptó el trato intimidado por las habladurías de la sociedad y la tentación de poder vivir su vida libremente con la aprobación de su esposa. En aquel matrimonio todos ganaron. Susanita permitía las escapadas de su marido con sus jóvenes y esporádicos amantes y a cambio tenía un acceso ilimitado a la cultura y a otros medios para su autodesarrollo.
Lograron tener dos hijos, gemelos, no gracias a un milagro divino sino a una técnica scientífica muy avanzada (y muy cara) a la que Susanita se sometió durante uno de sus viajes a Europa en compañía de su esposo.

Sin embargo, Pochita, la suegra de Susanita, no era extrangera al plan de su nuera. Ella estaba al tanto de la homosexualidad de su hijo, de la debilidad de su hijo mayor por las féminas de físico ingrato y de los ánimos de ver el mundo de su hija menor.
Desde la primera vez que vio a Susanita, Pochita admiró su caracter sonriente y sus bromas en las reuniones familiares. La forma en que Susanita educaba a sus hijos le parecía más que correcta. Además, Pochita vivía con una extraña mezcla de admiración y de envidia por la cultura y el buen gusto de su hija putativa.

Al fin Pochita había encontrado en la chica auto superada una digna sucesora al matriarcado familiar. Susanita era la hija que Pochita nunca tuvo y la mujer que Marie nunca será.

Monday, October 19, 2009

Dos Boletos

Ayer me encontré con dos buenos amigos mios que no había visto hace mucho tiempo. La última vez que vi a The One fue hace tres años, antes de irme de Lima. ChioBond también vivió, como yo, una aventura européa pero un tanto más agitada. Me la encontré en Bruselas cuando fui a visitar a una tía mía y después organizamos juntos un par de paseos por París.

A pesar del húmedo frío limeño y de la tardanza de 2/3 del grupo a la cita, pasamos una tarde chévere tomando café, poniéndonos al día de los últimos rajes y hablando de nuestros proyectios futuros.
Aún me siento un poco extraño por haber regresado a Lima tan rápido y antes de lo previsto pero ya me estoy retomando mi antiguo ritmo de vida.

Desgraciadamente, al no tener un medio de transporte personal, me veo obligado a usar el transporte público de la capital peruana: las temerarias combis, los peculiares buses y demas artefactos contaminantes. Los acompañé en el mismo bus por una pare del camino hasta que me tuve que bajar para tomar otro que me lleve a mi casa. Todavía tengo que calcular bien el tiempo que me puede demorar en llegar del punto A al punto B en la capital pero ¨I'll be getting there sooner or later¨.
Por el momento guardaré de recuerdo mis dos boletos de bus como una especie de testimonio material de mis ganas de adaptarme a mi nueva vida en esta ruidosa ciudad.

Welcome back to Lima, Bitch!

Wednesday, October 14, 2009

El email perdido

El último día de diciembre del 2008, había pasado demasiadas horas frente a la computadora escribiendo, traduciendo y corrigiendo lo traducido. Finalmente me decidí salir e ir a la casa de un amigo para festejar la llegada del 2009 que, en realidad, era una excusa más para beber vino barato.
Sabía que necesitaba dejar de pedir definiciones de palabras desconocidas del libro erótico que estaba traduciendo a mis contactos de Facebook y salir a respirar un poco de aire.

Después de una prolongada reflexión sobre el asunto y de las insistentes llamadas de mi amigo, me quité el pijama, me lavé y me vestí. A eso de las 23h30 estaba en la estación de metro perfumadito y talqueadito. Listo para a noche.

Sólo es un par de horas– me dije dándome ánimos.

Después de salir del metro, caminé un par de minutos disfrutando del frío aire parisino y llegué al departamento de mi amigo. Puse el código y subí al tercer piso.
Entré a su departamento y todo estaba tranquilo, casi deprimente. Deezer era lo único que llenaba la noche con canciones muy inadecuadas para una fiesta de año nuevo. ¡¿Dónde carajos están Madonna, Britney y Lady Gaga?!

Cuando comenté nuestro escaso número, una chica de reducida estatura me dijo que eramos suficientes si nos queríamos emborrachar. No había suficiente alcohol para todos. Le sonreí educadamente y me serví de una botella que ya estaba abierta.

Unos minutos pasada la media noche, recibí la acostmbrada llamada de mis papás para desearme un felíz año nuevo. No escuchaban bien así que les dije que les deseaba un felíz año también y que la pasen bien.

Cerca a las cinco de la mañana, cogí el metro de regreso a casa. Cuando entré al departamento lo primero que hice fue conectarme a internet por inercia. El vino tinto barato me hizo escribir un email a una persona a la que no le había escrito hace mucho tiempo. Antes de irme de Perú, siempre hubo una tensión sexual cuando estabamos juntos pero nunca llegamos nada.

Horas después y sin saber cómo, me desperté en la cama, sin ropa y con un delicioso dolor de cabeza. ¿Llegué a enviar el email o todo fue una alucinación?
Fui a mi computadora y no vi rastro alguno del email. Hasta ahora no me ha respondido así que me imagino que email nunca existió.
Creo que el alcohol me hizo imaginar cosas y finalmente no llegué a enviarlo. No sé si lo recibió pero si lo hizo, y si sigue mi humilde blog, me imagino que me contactará ahora que voy a Perú.

Así fue como pasé año nuevo 2008/2009, con una traducción en la cabeza y con mucho alcohol en la sangre.
Y yo que pensaba salir sólo un par de horas para tomar un poco de aire.

Sunday, October 11, 2009

Le Humble Surdoué

1-10-2008
Sous la pluie, j'étais descendu de la voiture.
Julien, le nouveau chauffeur tenait dans une main le parapluie pour éviter de mouiller cet horrible uniforme d'école privée. Sur son épaule reposait mon sac-à-dos, trop lourd pour mon jeune âge.
Comme tous les après-midis après les cours, il était là pour me conduire au conservatoire.
Je savais que Nina, mon institutrice, m'attendait assise au piano avec son odeur de vielle alcoolique.
À l'école, on m'avait piqué mes partitions dans la cour de recréation. Heureusement, je n'en avais pas besoin parce que je les avais apprises par coeur.
C'était tout moi. Un humble surdoué.