Sunday, December 20, 2009

¡Ho Ho Ho!

Una de las épocas del año que más detesto en la vida es Navidad.

No sé si es el haber nacido y crecido en un país donde la pobreza tan aparente hace que uno se deprima en esta época o el ver el materialismo y la prisa de la gente por tratar de satisfacer las necesidades familiares y olvidar que ésta es más una época de reflexión pero este periodo del año no me parece bonito.

No, no me gusta la navidad.

Mi casa está decorada con todos los símbolos característicos de esta época.
La imagen de ese gordo peludo, imaginario y fetiche de muchas marcas ha llenado varios rincones de mi casa. Los baños tienen por lo menos una rosada y rechoncha cara vigilando todas las cosas que se puedan hacer en un baño. ¡TODAS! ¡Uno ya no puede ni estar tranquilo en su propio baño, joder!
En mi sala, hay una botita rojiverde y apeluchada que dice Days until Christmas con numeritos que marcan los días restantes para la Navidad.
Cada electrodoméstico de la cocina está cubierto de una funda con motivos navideños y las cucharas de madera se mantienen dentro de un recipiente en forma de botita.
Renos de narices rojas persiguen a duendes con regalos en la mano en las paredes los cuartos. Una corona de verde defiende las puertas de entrada de la sala y de la cocina.
Una chillante música llena el ambiente cada vez que se encienden las luces del clásico árbol de navidad decorado este año con objetos dorados.
Felizmente, el nacimiento de este año ha cambiado de la horroroso establo de madera de otros años y las figuras han sido remplazadas por unas más minimalistas y de mejor gusto. ¡Nada de tener una favela navideña incrustada en un rincón de la casa y poblada de muchos animalitos de plástico!

Et pour mon grand bonheur, en lugar de villancicos reggeatoneros y cumbiancheros, tengo el Midwinter Graces, el último CD de Tori Amos con su visión de las canciones navideñas. No son canciones para cortarse las venas sino más alegres pero que conservan el estilo de Tori.

Pero dejando de lado mi mala leche y mal humor por estas fiestas, la noche buena no se aproxima tan mala. Hace tres años me fui de Lima y dejé de pasar fiestas con ellos. Mi familia y amigos me llamaban para estar fechas y aunque se equivocaban por el cambio de horario y me hacías ponerme de mal humor, siempre me gustaba recibir sus llamadas.
Ahora estoy de regreso en Lima y, aunque pueda contar lo desastroso que fue esa velada en una entrada futura, sé que la reunión saldrá bonita. Todo dependerá obviamente de la cantidad y del grado de alcohol que tendrá le champagne de esa noche. Mi madre hará el plato principal, WONG proveerá los acompañamientos, mi papá se encargará de los tragos y yo de los amuse bouche de la noche. Desde ahora tengo que buscar algo rico y no muy extraño para mis comensales.

¡Feliz Navidad mis queridos lectores/chismosos!