Llegaron el 27 y se fueron el 17. Dos franceses muy queridos y decididos a explorar este país tercermundista (pero muy moderno, según ellos) arribaron a la capital peruana para visitarme.
Tenían en mente viajar a Cusco y a Puno aprovechando que no tenía mucho tiempo para estar con ellos pero terminaron viajando a Arequipa y a Iquitos. Quisieron viajar a Ica pero l'artiste le cogió una infección intestinal de exportación al regreso de Arequipa y se tuvieron que quedar en la capital.
Cambiaron su vino tinto europeo por el Pisco Sour. Humildemente pienso que el hecho de perseguir las Happy Hours (¡y encontrarlas!) tuvo mucho que ver.
Dejaron momentaneamente sus croissants por los tamales y su Nutella por los helados de maracuyá.
Y para relatar sus viajes por este "país de mil caras", hicieron una página de internet con las fotos que más le gustaron del viaje. Realmente no hay mucho que pueda contarles sobre sus peripecias a parte de que les encantó el Perú. Lo peor Su visita fue la despedida al final pero creo que eso formará parte de otra entrada.
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