Thursday, October 7, 2010

Noche

Lu despertó como siempre lo hacía antes de que haya un temblor. Como sintiendo una catástrofe o que su mundito de niña de 9 años iba a temblar.

Abrió lo ojos y la primera cosa que distinguió en la oscuridad era su techo con estrellas fosforescentes ya apagadas. Sabía que era uno poco mayor para tener ese tipo de cosas pegadas en el techo pero, de alguna manera, ella se resistía a separarse de ellas.

Antes de poder tener conciencia de la hora, escuchó un murmullo a lo lejos. Un par de voces se acercaban y le produjeron miedo. Lu se dio cuenta que las dos voces eran las de sus padres que estaban en el cuarto de al lado. Estaban discutiendo. Escuchó, inmovil entre las sábanas, como su mamá le reclamaba a su papá cosas de un pasado del que Lu no tenía recuerdo. Su padre, aceptaba la culpa y respondía apenado.

La pequeña no sabía lo que sentía en ese momento. Por una parte estaba el resentimiento contra su madre por hablarle así a su papá por algo que, según parecía ya había pasado y, por otra parte, la pasividad de su padre al dejarse hablar así y no mostrar su lado duro, como cuando él se dirigía a Lu por algún engreimiento o travesura. La pequeña niña desde el calor de su camita se limitaba a tratar de no escucharlos.

De repente, las voces se callaron.

Lu permaneció quieta, cubierta hasta la nariz, como quien espera un castigo inminente, como quien espera que todo comience a temblar, a llover y a hacer sonar las ventanas con fuerza. Ella esperó, siempre inmóvil la segunda ola de la tormenta.

Ella terminó la noche así, cubierta hasta la nariz. Siempre esperando que esas voces hagan temblar su mundo. Al parecer la tormenta ya había terminado. Por el momento.

0 comments: