Wednesday, May 18, 2011

Oh, la Politique

Una de mis alumnas me confesó en clase que votaría por Ollanta Humala. Contrariamente a lo que puedan pensar los que me conocen, no la miré con cara de superioridad. Tampoco amenacé con desaprobarla. No me hice de cruces ni la maldije con la obesidad perpetua. Me limité a escucharla, a analizar su punto de vista y a examinar su estructuración de ideas. Debatimos unos momentos sobre la capacidad de auto financiamiento del país y las necesidades económicas y sociales de algunas de las zonas alejadas antes de disculparnos por cortar con la conversación por miedo a llegar tarde a nuestras respectivas clases siguientes.

Tiempo atrás, yo era de los que no les gustaba hablar de política. En gran parte era por mi desconocimiento del tema pero creo que la cosa cambió al vivir un tiempo en París y formar parte de una minoría: estudiante extranjero latinoamericano.
Así es, sé que puede parecer un cliché pero el formar parte de una minoría muchas veces mal vista cambió mi modo de pensar de "hijito de papá sanisidrino". Recuerdo que las elecciones Sarkozy vs Royal me las pasaba viendo la tele, leyendo los diarios y blogs y examinando las propuestas de los candidatos. No sé si era mi espíritu de traductor que me animaba a permanecer informado pero me interesé en la situación política europea.

En aquella temporada europea aprendí lo importante que es tener alguien con quien conversar de esos temas tan complicados y delicados para algunos. Muchas veces y sin razón, al hablar de política o de religión la gente se molesta, se exalta, se emociona tanto que hace imposible el intercambio de ideas. Principalmente creo que la ignorancia, el egoísmo, la testarudez y los prejuicios de mis compañeros de tertulia de dichos temas causan estos malos momentos. Ahora, tampoco es que sea un erudito ni un estudioso de temas políticos -aunque los temas religiosos me han comenzado a parecer sumamente interesantes- pero, al uno no conocer ciertos temas, mucho hace la apertura de mente y la capacidad de aceptar otros puntos de vista.
Es un verdadero placer cuando uno habla de esos temas con gente con algo de educación, moral, cultura, apertura de mente, aceptación, humildad y tolerancia. De por sí son temas delicados así que lo mejor es hacerlo con alguien que te pueda dar un aporte interesante.

Este es un país siempre lleno de contrastes y estamos a menos de un mes de la segunda vuelta electoral. El hecho de que Ollanta Humala y Keiko Fujimori hayan pasado a la segunda vuelta, sin mencionar la polarización del país, ha hecho que me de cuenta de muchas cosas. No quiero describir los acontecimientos ni los problemas para no aburrirlos -no quiero que me tomen muy en serio- pero los pueden leer aquí, aquí y aquí.

Lo que sí me atreveré a comentar sin miedo a aburrirlos, ya que si llegaron a leer hasta aquí es porque no los aburrí o porque sienten curiosidad, son los comentarios, críticas y ofensas en la web hacia los partidarios de una u otra agrupación política. El hecho de que una persona vote por A, que otra persona vote por B y que éstas no estén de acuerdo con sus preferencias políticas,
no les da derecho a insultarse de X, Y o Z. La política, así como el fútbol, las novelas, la religión, la música y hasta algunas marcas, causan fanatismo en las personas. Este fenómeno no hace que las personas piensen correctamente y terminen lastimando física o verbalmente muchas veces a personas cercanas o queridas.

Ya para terminar con este tema, lo dejo con una frase que me encontré por allí y que expresa bastante bien lo que sentía luego de conocer los resultados electorales:

"Si ya has empezado a insultar a "los otros", a los "idiotas", a "los ignorantes" que han votado como querían, tienes que volver a pensar quién es el problema."

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